jueves, 19 de noviembre de 2015

Se fue sin despedirse

                                                                                          


Tendría poco más de cincuenta años, aunque ya estaba viuda, cuando la conocí.. Yo cumplía entonces los veintiuno e  irrumpí en el barrio, y en la capital, con ganas de comerme el mundo.. 

Recuerdo que a ella solía hacerla feliz hablar de su juventud. Y me hablaba, ¡Oh, si, me hablaba con picardía de sus vestidos y sus ligues, y sus bailes!.. Decenas de fotos suyas de aquellos tiempos me hacía ver como prueba fehaciente de su sinceridad. Fijaos, a pesar de su ya avanzada edad en estos últimos años (casi 90 años) nunca perdió su compostura y distinción en el vestir. Sin proponérselo su figura emanaba una aureola de innata elegancia.

—Quien tuvo retuvo, Joaquín—me decía alguna vez riendo de buena gana

Llevaba viviendo sola toda una vida; jamás se quejó de su soledad. Siempre se las componía para hacer algo útil y conveniente. La noche que murió (hace unas semanas) creí ver un halo de luz transportar su espíritu lejos, al infinito. Os juro que salió del tejado de su vieja casa, frente a la mía. Tal vez fue un sueño, o una premonición, pero algo triste y conmovedor a la vez se removió dentro de mí..

Murió sola, sin despedirse de nadie, casi sin molestar, pero lúcida como siempre y rodeada de sus más queridos recuerdos, porque nunca se alejó demasiado de su vetusto joyero en donde guardaba sus collares de perlas, blancas (su alhaja favorita), su alianza de matrimonio que un día le regaló su compañero del alma y los marcos de plata, ya gastada de tanto lustre, con las fotos de su hijo muerto prematuramente.. 

Yo no pude acompañarle en su último suspiro, y lo sentiré siempre. Cualquier cosa hubiera hecho por haberle podido dar el último beso de despedida, por desearle buen viaje a la eternidad y por decirle que le diera un abrazo a ese hijo tan llorado que yo nunca conocí.. Sé que ahora estará feliz entre los suyos muertos, aunque algunos de los suyos vivos, entre los que me incluyo, quedaremos aquí, en su calle de siempre, junto a su casa, y echándola de menos..

Joaquín 









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