martes, 30 de diciembre de 2025

Los tipos felices también mueren

                                                                                             



Según estudios serios, prolongados en el tiempo más de cincuenta años y basados en análisis físicos y psíquicos realizados a miles de personas, así como sus estadísticas personales, test de emotividad etc. etc. a todos ellos, resulta que:

Ni la infancia ni el temperamento ni el entorno determinan por completo nuestro destino

La soledad produce un impacto negativo profundo y doloroso

Vivir rodeado de gente cariñosa protege nuestro cuerpo y mente

Es decir, aunque los primeros años influyen en nuestra vida posterior, no deciden el final ni la posibilidad de alcanzar la felicidad. La felicidad nos la proporciona los vínculos afectivos (familia, conocidos y amigos). En definitiva, las personas más felices son los que tienen amigos o familia, interactúan con ellos, charlan, discuten, presumen, ayudan, se enfadan, ríen, o se mandan a la mierda, sobre todo ahora en Navidad..😂😂

Claro que para llegar a esta conclusión tampoco hace falta tantos estudios, no tenían más que mirar las costumbres y la manera tan social de vivir de los españoles, los más longevos de Europa..😉😉😉

Joaquín


lunes, 29 de diciembre de 2025

Cómo no ser un zoquete

                                                                                        


 —Dime, ¿De qué me sirve leer tantos libros, artículos, revistas... si al final olvido la mayor parte de lo que contienen?

Bueno, Joaquín, ten en cuenta que tu mente es como una vasija con agujeros, no puede retenerlo todo. Pero cada libro, cada idea, cada emoción que atraviesa tu pensamiento lo limpia, lo transforma, lo hace más claro. Aunque olvides detalles, algo queda, un espíritu más lúcido, una sensibilidad más fina, una conciencia más amplia.

Vaya, nunca lo había pensado así..

Amigo, Joaquín, el valor de los libros no está en acumular información, sino en el efecto invisible que ejercen sobre ti. Cada página te pule un poco, cada lectura te renueva. Y eso basta para justificar el acto de leer.

Ummmm, gracias por la información.. En realidad, lo sabía, pero no cómo explicarlo.

Joaquín





domingo, 28 de diciembre de 2025

La segunda parte de la vida

                                                                                            



Decía Schopenhauer que los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.

No va muy desencaminado el filosofo alemán, aunque que yo alargaría diez años la cosa, es decir, a partir de los cincuenta toca reflexión..

Cada biografía personal es una novela que revela su sentido lentamente. Los primeros cincuenta años de vida serían ese relato lleno de pruebas, impulsos, mudanzas, aciertos y tropiezos que marcan el ritmo de la juventud; los siguientes, el tiempo en el que debemos decidir qué hacer con toda esa materia vital acumulada.

Conste que no se trata de juzgar el pasado, sino de interpretarlo con lo aprendido, igual que un lector vuelve a un libro ya conocido y descubre matices que antes pasaron desapercibidos. Esta comparación es un puente útil para explicar, por ejemplo, que el envejecimiento no es solo pérdida, sino que la segunda mitad de la vida aporta comprensióncalma y mayor capacidad para ver patrones que antes se ignoraban. 

El sentido no se improvisa, aparece cuando uno mira atrás y comprende la trama que ha ido escribiendo.

Joaquín


sábado, 27 de diciembre de 2025

Alguien que os odia

                                                                                       



Todos tenemos necesidad de agradar, claro que si, yo más que nadie.. El respeto y la atención a los demás es uno de los pilares del bienestar psicológico, pero debemos poner límites, por nuestros bien

La gente mentalmente más fuerte suelen tener autodisciplina en este asunto, por ejemplo, solo hacen cosas buenas por las personas que las tratan bien y con respeto.. Conste que no es una actitud egoísta, sino algo necesario, No podemos pretender caer bien a todo el mundo ni desvivirnos por todo el mundo.. Es decir, debemos aprender a establecer límites sanos, o sea, hay que saber decir que no, porque que la ausencia de límites puede derivar en agotamiento emocional, cansancio o decepción..

Lo dicho, no os apuréis, el mundo es imperfecto, siempre ha sido así y siempre lo será... Para llevar una vida aceptable es impepinable tener, además de amigos y conocidos, enemigos y algún que otro odiador u odiadora, no queda otra.. 

Por cierto, pensad por un momento qué persona en el mundo es la que más os odia.. No es por nada.. Porque la que más o ama seguro que la tenéis muy presente... 😕😕😕

Joaquín




viernes, 26 de diciembre de 2025

Aquellos maravillosos años

                                                                                             



Las personas nacidas en las décadas de 1960 y 1970 hemos logrado desarrollar una serie de habilidades mentales que no van a tener las siguientes generaciones. Y todo porque tuvimos un estilo de vida más sencillo, pero a la vez más exigente. La ausencia de pantallas y la necesidad de asumir responsabilidades desde pequeño, hizo que desarrolláramos aptitudes que ahora escasean, como la paciencia, la autonomía y la tolerancia a la frustración. 

Sí, Mirad:

Paciencia: Para los niños y niñas de nuestra generación el aburrimiento no era una una catástrofe. Cuando no había nada que hacer, salías, cogías un libro o inventabas un juego en el momento.

Mayor capacidad de concentración: Por leer durante horas, escribir cartas o escuchar discos de música completos fortalecimos la capacidad de atención.

Tolerancia a la frustración. Nuestros padres no nos edulcoraban las cosas ni los maestros repartían trofeos por participar. Así nos hicimos gente responsable.

Satisfacción con lo que se tiene: Crecimos con menos posesiones materiales y menos expectativas de cambio constante, con lo que ahora disfrutamos con cualquier cosa.

Tolerancia a la incomodidad: Esta es otra consecuencia de tener que esperar para todo, a diferencia de la velocidad actual. Esa incomodidad fomentó el desarrollo de la flexibilidad emocional y la resiliencia a largo plazo.

Y conste que los años 60 y 70 no fueron décadas perfectas, ni mucho menos. Muchas personas tenían que ponerse a trabajar a los 14 años en condiciones difíciles, pero esto, precisamente, nos fortaleció emocionalmente de adultos, y lo sabéis..

Joaquín