sábado, 30 de noviembre de 2024

No tener los ojos azules me salvó la vida

                                                                                          


Desperté cubierto de sudor. Salté de la cama y descalzo atravesé el cuarto. Me acerqué al ventanillo y aspiré el aire del campo. Luego regresé al centro de la habitación, vacié el agua de la jarra en la palangana y humedecí la toalla. Me froté el torso y las piernas con el trapo empapado, me sequé un poco, me vestí y calcé. Bajé saltando la escalera pintada de verde. En la puerta del mesón tropecé con el dueño, sujeto tuerto y reticente. Sentado en una sillita de tule, fumaba con el ojo entrecerrado. Con voz ronca me preguntó:

--¿Dónde va señor?

--A dar una vuelta; hace mucho calor---le dije

--Ummm, todo está ya cerrado. Y no hay alumbrado aquí. Más le valiera quedarse---reiteró el tipo

Alcé los hombros, murmuré “ahora vuelvo” y me metí en lo oscuro. Al principio no veía nada. Caminé a tientas por la calle empedrada. Encendí un cigarrillo. Caminé largo rato, despacio. Me sentía libre, seguro.

Pero la noche era un jardín de ojos. Al cruzar la calle, sentí que alguien salía de una puerta. Me volví, pero no acerté a distinguir nada. Apreté el paso. Unos instantes percibí pisadas sobre las piedras calientes. No quise volverme, aunque sentía que la sombra se acercaba cada vez más. Intenté correr. No pude. Me detuve en seco, bruscamente. Antes de que pudiese defenderme, sentí la punta de un cuchillo en mi espalda y una voz dulce:

---¡No se mueva , señor, o lo entierro!.

Sin volver la cara pregunté:

---¿Qué quieres?

---Sus ojos, señor--–contestó la voz suave, casi apenada.

---¿Mis ojos?---contesté sorprendido---¿Para qué te servirán mis ojos? Mira, aquí tengo un poco de dinero. No es mucho, pero es algo. Te daré todo lo que tengo, si me dejas. No vayas a matarme.

---No tenga miedo, señor. No lo mataré. Sólo voy a sacarle los ojos.

---Pero, ¿para qué quieres mis ojos?

---Es un capricho de mi novia. Quiere un ramito de ojos azules y por aquí hay pocos que los tengan.

---Mis ojos no te sirven. No son azules, sino marrones---insistí angustiado

---¡Ay, señor no quiera engañarme!. Bien sé que los tiene azules.

----No se le sacan a un cristiano los ojos así. Te daré otra cosa---repliqué 

---No se haga el remilgoso---me dijo con dureza---Dé la vuelta.

Me volví. El tipo era pequeño y frágil. Un sombrero de palma le cubría medio rostro. Sostenía con el brazo derecho un machete de campo, que brillaba con la luz de la luna. 

Me ordenó:

---Alúmbrese la cara.

Encendí y me acerqué la llama al rostro. El resplandor me hizo entrecerrar los ojos. El apartó mis párpados con mano firme. No podía ver bien. Se alzó sobre las puntas de los pies y me contempló intensamente. La llama me quemaba los dedos. La arrojé. Permaneció un instante silencioso.

---¿Ya te convenciste? No los tengo azules.

---¡Ah, qué mañoso es usted!---respondió---a ver, encienda otra vez.

Froté otro fósforo y lo acerqué a mis ojos. Tirándome de la manga, me ordenó tajante:

---¡Arrodíllese!.

Mi hinqué. Con una mano me cogió por los cabellos echándome la cabeza hacia atrás. Se inclinó sobre mí, curioso y tenso, mientras el machete descendía lentamente hasta rozar mis párpados. Cerré los ojos.

---¡Ábralos bien!---exigió

Abrí los ojos. La llamita me quemaba las pestañas. Me soltó de improviso.

---Pues no son azules, señor. Dispense.

Y despareció.

Me acodé junto al muro, con la cabeza entre las manos. Luego me incorporé. A tropezones, cayendo y levantándome, corrí durante una hora por el pueblo desierto. Cuando llegué a la plaza, vi al dueño del mesón, sentado aún frente a la puerta.

Entré sin decir palabra. Al día siguiente huí de aquel pueblo

--Octavio Paz/J. Y.--





viernes, 29 de noviembre de 2024

El viejo y el mar

                                                                                          

                                                                                        


Qué lástima, muchacha,

que no te pueda amar...

Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha,

y tú un arroyo alegre que sueña con la mar.

---J. A. Buesa--


Había una vez un señor muy anciano que apenas podía ver. Cuando estaba en la mesa para comer, no podía sostener la cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y algunas veces se le escapaba la baba.

Su nuera y su propio hijo estaban muy enfadados con él y decidieron dejarlo en un rincón de un cuarto, donde le llevaban la comida en un plato viejo de barro.

Un día, el abuelo se cayó al suelo y rompió el cuenco de sopa que apenas podía sostener con sus propias manos. Entonces, su hijo y su nuera le compraron una cazuela de madera para evitar que se rompiera.

Días después, su hijo y su nuera vieron a su niño de cuatro años, muy ocupado en reunir algunos pedazos de cazuela que había en el suelo.

¿Qué haces?—preguntó su padre.

Una tartera para dar de comer a papá y a mamá cuando sean viejos— contestó el pequeño.

El marido y la mujer se miraron por un momento sin decir palabra. Después rompieron a llorar, y volvieron a poner al abuelo en la mesa. Desde ese momento, el abuelo comió siempre con ellos, siendo tratado con mayor amabilidad.

Moraleja: es un cuento antiguo de los hermanos Grimm con final feliz, pero que ya no está de moda. Los viejos continúan (y más que estarán) apartados en el rincón; la diferencia es que los hijos ni se inmutan por verlos ahí languidecer. 

Joaquín




jueves, 28 de noviembre de 2024

¿Queréis saber cómo olvidar a vuestro primer amor? Preguntadme

                                                                                   


 

Dos meses hacía que nos habíamos visto por primera vez y en esos sesenta días habíamos bailado, cenado juntos y acostados muchas veces, y hasta llegamos a conocernos a fondo, o eso creía yo, pero ella no se fiaba de mi.. Llegó incluso a preguntarme:

Joaquín, ¿no te da miedo enamorarte de una mujer que antes de ti ya tuvo un gran amor?.

Había temido esa pregunta y sabía que tarde o temprano tendría que caer. Desde que la conocí no había dejado de hablarme de su exmarido, su gran amor, según ella. 

—No me da miedo—le respondí—al contrario, estoy enamorado de ti y con eso me basta, no pido más.

Le gustó mi respuesta, pero no fue determinante porque seguía insistiendo:

—Ya ya, pero para alguien como yo que ya conoció al amor de su vida, tú sólo serás el sustituto, alguien que tape el agujero dejado por un profundo desamor, y te pondré las cosas difíciles.

—No te preocupes, cariño—reiteré yo impaciente—ya verás como olvidas a ese hombre, te lo aseguro. Te voy hacer tan feliz que no te apetecerá mencionarlo.

Pero nunca quedaba satisfecha. Llegué a pensar que necesitaba tanto cariño, estaba tan dolida que no se conformaba con medias tintas; buscaba mi entrega total, por eso perseveraba en la duda:

—No sé, Joaquín ¿Y si por más que te esfuerces nunca lo logras?, porque el nombre que está tatuado en mi corazón no es el tuyo.

Al final me salí con la mía, olvidó ese primer amor, al menos dejó de mencionarlo. Estoy seguro que, en su corazón fue mi nombre tatuado el que sustituyó al otro, pero no por mucho tiempo, pues dos años después nos dejamos. Ignoro si ha retatuado otro nombre sobre el mío, no he vuelto a verla. Por cierto, ¿Quién dijo que el primer amor es el más autentico? Me da la nariz que el amor es cosa de intensidad no de orden de llegada...

Joaquín






Un abrazo en según qué momentos no viene mal

                                                                                   


  

"En mis ratos más oscuros, por favor, no necesito soluciones ni consejos; me bastará el toque suave que me des. Ese simple gesto será el ancla que me mantenga fuerte cuando la vida se empeñe en llevarme la contraria. Y no trates de arreglarme ni salvarme. No tomes mi dolor como tuyo ni alejes mis sombras. Mi dolor es mío para llevar, mis batallas son mías para enfrentar. Sólo sé la mano firme que yo pueda alcanzar cuando lo necesite". 

Qué os parece esta actitud.. Desde luego es mi opción preferida. Otros habrán que necesiten abrazos y palabras de consuelo sin cesar, pero yo, ante problemas gordos de salud o de cualquier tipo, prefiero estar sólo, rumiar mi desgracia en silencio. Eso sí, una vez serenado mi espíritu y asumida mi desgracia, quizás entonces pediría ayuda.. 

Joaquín




martes, 26 de noviembre de 2024

Deseos inconfesables

                                                                                     


Todos los hombres tenemos dos biografías amorosas, aunque, por lo general hablamos sólo de la primera, es decir, la oficial, por ejemplo de nuestras novietas de solteros y de nuestras esposas, incluso de cualquier encuentro erótico clandestino... Pero.. ¡Ay, dios, es probable que, para algunos, sea más interesante la segunda!..

Sí sí, la segunda biografía, pero esta es secreta, claro... En ella se incluyen aquellas mujeres con las que no pudimos tener nada en común a pesar de desearlo con locura: nos gustaron, las amamos en silencio, soñamos con ellas, incluso es posible que nosotros les gustáramos a ellas, pero comprendimos que no podíamos tenerlas, porque el estar con ellas suponía encontrarnos al otro lado de la frontera; eran las casadas o comprometidas con algún amigo.. 😜😜😜

Que levante la mano el que no ha deseado nunca a una determinada mujer casada, u hombre casado si la que desea es una mujer..😮😮😮

Joaquín








lunes, 25 de noviembre de 2024

Confidencias de mi vecina, una chiquilla

                                                                                       

   

Coincidí anteayer con una vecina en el ascensor. Se trata de una chica jovial con la que alguna vez había intercambiado unas palabras, pocas. Rompí yo el silencio; le hablé del tiempo, del mal tiempo ¡ya veis qué novedad!... Tras un rato conversando y saber ella de mi reciente jubilación, la tía no se cortó un pelo... fijaos lo que me preguntó:

—¿Y qué se siente siendo ya un viejo?..

Qué os parece, ¡qué chiquilla!.. Aproveché para decirle:

Marta (sabía que se llamaba Marta) envejecer es un regalo. No cambiaría nada de lo que tengo por unas cuantas arrugas menos, ni por tu vitalidad; me compensa la experiencia..

—Ya ya, pero...—titubeó la niña reprochándome algunas cosas más

El ascensor se detuvo en el cuarto piso, donde íbamos los dos. Parados en el rellano aún tuve tiempo de explicarle un par de cosas:

—Y te digo más, Marta, estoy orgulloso de haber vivido lo suficiente para tener el pelo blanco. Otros, para su desgracia, ya no pueden decirlo, así que, ten tú cuidado, disfruta de tu juventud y recuerda siempre que la vida es muy breve; en un santiamén te colocas en mi edad. Y no sé si lo sabes, pero la misma tontería que piensas tú de los viejos, la pensaba yo hace cuatro días.. Por cierto, por el tiempo que me quede, amaré la vida como lo he hecho hasta hoy, simplemente.

Nos despedimos. Vivimos justo enfrente uno del otro. Por un instante pensé que su madre (amiga mía) le habría hablado de mi y dicho que: que acabo de jubilarme, que soy muy educado y siempre sonrío, que derrocho amabilidad, y que parezco muy feliz.  Eso sí, Marta solo se quedó con la copla de que soy un viejo. 

En fin, allá ella. Ya llegará.. 

Joaquín





domingo, 24 de noviembre de 2024

A propósito de ciertos olores

                                                                                              


Dicen que el olor atrayente no solo proviene del perfume y del sudor fresco, también de la boca. ¿Es posible que hayamos sentido una atracción inexplicable por alguien simplemente por el olor de su aliento? Pues es posible, por eso es fundamental cuidar nuestra higiene personal.

Si alguna vez os habéis encontrado con alguien del sexo opuesto cuyo aliento no os gusta, aunque no sea necesariamente desagradable, es probable que no hayáis sentido esa chispa de atracción. A mi me pasó algo curioso, fue de joven y con la ayudante femenina del dentista; al acercarse mientras me hacían una ortodoncia, olí su aliento a través de la mascarilla, no era fétido ni mucho menos, pero tampoco agradable, pero, ¡¡oye, que me sentí irresistiblemente atraído hacía ella!! Me dieron ganas de besarla. Qué os parece. Claro que tampoco era fea..😜😜😜

Joaquín







Un joya en Fuente de Cantos

                                                                                     


 


La vida nos acerca y la vez nos separa,

como el día y la noche en el amanecer...

Mi corazón sediento ansía tu agua clara,

pero es un agua ajena que no debo beber...

--J. A. Buesa--



¿Os imagináis campanas en la espadaña de la Aurora, ahora con sus huecos vacíos? Pues una de esas campanas aún existe, es el esquilón de la ermita de San Isidro. Allí se llevó, porque...

No sé si lo sabéis pero antes de poner a la Aurora bajo la advocación de esta virgen, la teníamos dedicada a la Virgen de los Remedios. Se abandonó y en su lugar se erigió la ermita de la Virgen de la Aurora, hoy desacralizada y utilizada para otros menesteres más mundanos, como el Museo de Escultura Julián González García.

La espadaña que véis consta de dos cuerpos y tres vanos, con decoración barroca. El interior no es otra cosa que una anómala nave, muy torcida en su desarrollo, de quince metros de largo por cuatro de ancho, con tres tramos, pilastras decoradas con placas recortadas y bóveda de cañón.

Por cierto, el Museo de Esculturas Julián González García es municipal y su fundación se debe a la generosidad de Julián, que donó gran parte de su obra para la creación de esta excelente galería de arte. 

Julián González es un fuentecanteño que tuvo que emigrar a Brasil. Allí hizo fortuna dedicando su escaso tiempo libre a su verdadera pasión, esculpir en madera. En febrero de 2017 se le nombró Hijo Predilecto de Fuente de Cantos.

Joaquín

                                                                          

                                                               
                                                                 
                                                                   
                                                                      
                                                                 
                                                                 

sábado, 23 de noviembre de 2024

De entre los muertos..

                                                                               


A veces sueño que he fallecido.. Pero puedo levantarme de entre los muertos cada cinco años, llegarme hasta un quiosco y comprar varios periódicos. No pido nada más. Con mis periódicos bajo el brazo, pálido, rozando las paredes, regreso al cementerio ansioso por leer los desastres del mundo antes de volverme a dormir, ¿Seguirán P. Sánchez? ¿Putin?.. ¿Trump?—me pregunto por el camino— ¡¡Oh, dios mío, todo igual, que nada ha cambiado!!. Así que, satisfecho de mi suerte vuelvo a dormirme en el refugio tranquilizador de mi tumba 😏😏😏

Por cierto, estas historias, tan recurrentes a veces en la literatura, con la incineración ya no podrán contarse... 

En fin..




viernes, 22 de noviembre de 2024

Mirad con qué poco me conformo

                                                                                       


En realidad, a estas alturas de mi vida ya necesito poco.. Bueno, o mucho, según se mire, porque lo que quiero, a menudo no es fácil de conseguir. Veréis:  

No pido mucho, sólo alguien cerca a quien abrazar si lo necesito. O que me consuele si estoy triste y me diga " tranqui, todo va a salir bien".

No pido mucho, si acaso alguien que ponga ganas, no excusas para verme, o se la juegue por mi, que tenga para dar lo mismo que yo... 

No, no pido mucho, tan solo alguien que me cuide y se deje cuidar, que le guste caminar hablando de lo divino y de lo humano, o de tonterías como a mí. En fin, o simplemente pasar todo el día tirados en el sillón haciendo nada... Pero juntos...

Pido poco, ya lo veis..






jueves, 21 de noviembre de 2024

Cómo enamorar en dos mensajes

                                                                                    


Una cosa os digo, chicas, no os enamoréis por Facebook. Si lo hacéis, no tendréis citas.. Será como un amor platónico e imaginaréis su rostro y soñaréis su piel y contaréis minuto a minuto el tiempo que os queda para estar juntos, y eso es un coñazo..

Claro, porque si os enamoráis a distancia notaréis sus cambios de humor con tan sólo una coma, un punto, un emoticón y a pesar de estar todo el día hablando sentiréis que fue muy poco. Además los celos os comerán, y sabréis que un enfado no es fácil de solucionar, porque no podréis ir corriendo a verlo y preguntarle qué está mal. 

Si, amigas, no os enamoréis a distancia, porque si os enamoráis, por ejemplo de mí, Joaquín, tal vez reinventéis los viejos detalles de escribir, de componer, de dibujar, y rompáis los miedos, eso es verdad, y hasta aprenderéis que todo se aguanta si se trata de amor, pero corréis el riesgo de sufrir una gran decepción el día del encuentro, porque conoceréis de verdad la tontuna del hombre del que os habéis enamorado, y sabréis de mi decrepitud física, de mi egoísmo, de mi insensibilidad, y hasta mi falta de maestría al hacer el amor. 😒😒😒

En fin, advertidas quedáis..

Joaquín







miércoles, 20 de noviembre de 2024

Cosas que no me atrevo a decir

                                                                                     


Qué suerte el que sea capaz de expresar sentimientos profundos, sentimientos que lleguen directo al alma de la gente, y la remuevan.. Me gustaría tener ese don, claro que sí... poder hablaros, por ejemplo, de soledad, y deciros: "Una sola cosa me ha gustado por encima de todo: ser libre, no depender de nadie. Ésa sea, quizás, la causa de mi soledad.. Tuve que sentirla para aprender a estar conmigo mismo, aunque no sé si soy buena compañía". Pude haber dicho esto, pero no lo dije..

Tampoco dije que, "he tratado siempre que todo fuese perfecto, pero he llegado a comprender que realmente todo es tan imperfecto como debe ser. Eso sí, aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran estar, no más."

En fin.. Hay tantas cosas que me hubiera gustado decir.. Pero no las dije.. 

Joaquín





martes, 19 de noviembre de 2024

Lo que tenía que pasar pasó

                                                                                     


Nadie aparece en tu vida por casualidad. Ese cambio de miradas que tuviste con conmigo, ese saludo, esa química inexplicable... Convéncete: ¡tenía que suceder.!

Puedes pensar otra cosa distinta, por ejemplo, ¿Por qué no me enamoraría de alguien más ¿ Por qué no habré conocido a otro hombre mejor, distinto?. Pero no, la verdad es que no podrías.

Las historias que has vivido conmigo tenían que pasarte a ti, tal cual. La lección de vida (tu lección) sólo podía ser aprendida en nuestra relación. Entre todos los miles de hombres que pudieron ser, te atrajo mi sonrisa, mis formas, mi actitud, mis ademanes, mi aureola vital.

Convéncete, te has cruzado con un tipo que ha transformado tu camino; era tu destino, ¡qué le vamos hacer!, yo te he cambiado de ruta, de vida, de planes, y hasta de futuro.

Podría haber sido todo de otra manera, es verdad, no haber salido como te ha salido, pero sucedió, así que, ¡insisto!: has conocido exactamente a quien debías conocer, te has enamorado exactamente de quien te debías enamorar.. Y al final es lo que somos: una colección de nuestros amores, de nuestras desilusiones, de nuestras alegrías, de nuestras penas...

Hazme caso, recuerda, nada es por accidente, las cicatrices y las marcas que te han dejado en la vida, (que te he dejado) son exactamente las que tenía que pasar. 

Joaquín


P. D. Todo esto se lo digo muchas veces, ¡pues no hay manera, no se lo cree, me dice que tenía que haber elegido mejor! 

Y el caso es que tiene razón.😏😏😏






lunes, 18 de noviembre de 2024

La vida de nadie

                                                                                   


No se hacía mi amigo Esteban de viudo, y solo. Bien es verdad que a sus setenta años podría vivir bien si así quisiera; sin apuros económicos, con ciertas actividades sociales y hasta echar un bailecito de vez en cuando, buena planta y labia no le faltaban. Bien es verdad todo esto, y más, pero no se hacía..

Y lo que son la gente para estas cosas, vecinos y algún pariente no dejaban de insistirle:

---¡Pero hombre, si vives bien!, ¿Para qué quieres una pareja? Un hombre mayor como tú, con su vida en la recta final, para qué complicarte

No creáis que él aceptaba estas sugerencias supuestamente bien intencionadas,. Recuerdo la contestación que le dio a Mari Carmen, vecina de toda la vida cuando esta le abordaba con estas cosas:

---Yo no busco a una mujer para sexo, busco una compañera de vida. Mi necesidad va más allá de lo carnal; busco con quien salir a caminar a un ritmo nuevo, acostumbrarme a una mano nueva, a la tibieza y a la humedad de otros labios, ver el amanecer con la luz de unos ojos femeninos, disfrutar una conversación intranscendente, beber con alguien el café de la mañana. ¡Ay, querida, Mari Carmen---insistió---yo busco a alguien que cuando me diga "tengo frío" yo entienda "abrázame"... Y cuando yo le diga ,"ten, tápate ", ella sepa que en realidad, le digo "te quiero ". Sólo eso busco, y nada menos..

No obstante, se salió con la suya Mari Carmen, no llegó a dos años la viudez de Esteban. Ella misma se lo encontró tirado en el suelo del baño una fría mañana de este otoño pasado. Un infarto acabó con su vida. No tenía hijos.

Joaquín

P. D. Es una historia real de un vecino cercano y querido 





domingo, 17 de noviembre de 2024

Cinco días en Benidorm

                                                                                        


Cenábamos a la luz de la luna en una terraza, en la playa. Hacía apenas una semana que nos conocíamos, y nos gustamos; yo estaba ilusionado, pero un día me dijo:

—Joaquín, no te enamores de mí. Soy emocionalmente inestable. En mi alma apenas guardo un par de sentimientos marchitos, un abrazo vacío y un corazón roto. Además soy difícil de entender, puedo hacerte estallar de felicidad y luego hacerte sentir el hombre más desgraciado del mundo—concluyó.

Aquellos cinco días de julio que pasamos juntos en Benidorm fueron, tal vez, los más calurosos del siglo, según dijeron después los meteorólogos, pero yo ni me enteré porque también fueron los más felices de mi vida. 

Volvimos a Madrid. Ella no sabía (no tenía por qué saberlo) pero justo me había dado las razones que yo necesitaba para enamorarme locamente. En el mismo taxi que nos llevaba del aeropuerto al centro de la ciudad, aún pude escuchar de sus labios por última vez el mismo ruego, y aún me dijo más

—Estoy casada, Joaquín. y quiero a mi marido, lo siento. 

¡Dios, qué tarde comprendí su advertencia, ya estaba enamorado de ella hasta las trancas!, Recuerdo que pasábamos entonces por la calle Velázquez y, mitad de ella, ordenó al taxista parar el coche, cogió su maleta, y desapareció. Antes había intentado darme un beso de consuelo que yo rechacé de malos modos. Luego proseguí hasta mi casa. Intenté por todos los medios que ningún vecino viera mi cara de rabia y desprecio. 

Hace una semana lo he sabido: su marido estaba de viaje de negocios por Europa y ella quiso hacerle pagar una infidelidad cometida meses atrás, y yo, tonto de mi, pasaba por allí..

Joaquín




sábado, 16 de noviembre de 2024

La vieron con otro, dijeron, con un hombre de verdad

                 

                                                               


Cuando un hombre de verdad está en la cama con la mujer que ama, la sangre no se le va directamente hacia los genitales en el momento cumbre, sino que le fluye directa al corazón. Tú, mujer, podrás comprobarlo por cómo su pecho se agita, por cómo te mira, por cómo te toca.

Cuando un hombre de verdad tiene entre las sábanas a la mujer que ama, no tiene prisa en desnudarla; mira su corazón y la abraza y la siente, y la cuida. No harán falta palabras, con el silencio de su mirada tocará su alma. 

Un hombre de verdad que te ama, no quiere acostarse contigo, quiere dormir contigo, despertar contigo; no quiere estar dentro de ti, quiere estar a tu lado. Ese hombre quiere anochecer en tus ojos, pernoctar en tú piel.., amanecer sobre tu cuerpo.

Cuando compartes la almohada con un hombre de verdad que te ama, no será su inminente erección lo que atrape su atención, sino que pondrá sus cinco sentidos en sus manos, en sus labios... en su corazón. Te acariciará toda la noche, y te hará el amor.

Amiga, un hombre de verdad que te ama, no te hará sentir especial, te hará sentir única...

En fin, chicas, así soy yo, Joaquín, así que tomad nota.. 😉😉😉





viernes, 15 de noviembre de 2024

Cómo enamorarse de un señor mayor

                                                                                  


A todas las mujeres del grupo...

¿Os sentís tristes o frustradas, decepcionadas por lo que tenéis al lado? Si es así, no os importe dar el paso, volved a enamoraros, pero hacedlo de un hombre maduro, romántico, detallista, que os escriba poemas y seáis la dueña total de su corazón. Enamoraos de un hombre que esté dotado de experiencia, aunque sume unos cuantos años de vida más que vosotras... De esos que el sol se detiene a verlos al pasar por llevar sobre su cabeza hilos de plata. Ese hombre que por su experiencia sabe cómo tocar, respetar y amar a una dama...

Sí, chicas, no lo dudéis, enamoraros de ese hombre que os ve con la mirada tan profunda, cálida y segura, que os abraza con ella desde la cabeza hasta el alma... Ese hombre que no te baja la luna, pero la tocas junto a él sin soltar su mano... Ese hombre que puede llegar a conocer cada centímetro de tu piel, piel ignorada posiblemente, por un joven en su prisa por volar....

Por cierto, sé que inmediatamente vais a encontrar similitudes de ese hombre ideal conmigo pero, aunque pudiera parecerlo, no hablo de mi, Joaquín.. Que tampoco pasa nada porque os enamoréis; platónicamente, claro.. 😜😜😜





Nadie me dijo que habías muerto

                                                                                       

 

Nadie me dijo que habías muerto

Hubo un tiempo en que nos quisimos, pero éramos muy jóvenes y la vida nos separó. Me tuve que venir a Madrid y tú no podías seguirme. No obstante, me hiciste una promesa: “Joaquínte llamaré todos los años el día de tu cumpleaños”.

No has fallado nunca. En casi cuarenta años hemos ido comprobando cómo nuestra voz envejecía, nuestras conversaciones se acortaban, pero nunca has faltado. ¡Ah, otra cosa me prometiste!: “cuando, pasado mucho tiempo, un año no te llegue esa llamada, me conformaría; los dos nos daríamos por despedidos y no intentaría averiguar más”. De sobra sabríamos lo que significaba. Por eso, desde que cumplí los sesenta, cada año nos despedimos diciéndonos "hasta siempre", por si fuera la última vez.

Hoy 11 de abril cumplo 65 años. Desde primera hora de la mañana estoy pendiente del teléfono del salón. Sueles llamar pronto; "es lo primero que haces este día", me dices siempre. Pero se acerca la hora de comer y no has llamado; habrás tenido que hacer algo. Recuerdo que algún año te retrasaste.

Son las cuatro de la tarde. Estoy sentado en mi butaca, pegado a la mesita del teléfono. No he comido. No tengo hambre. He intentado leer un libro pero me he descubierto leyendo tres veces la misma frase. Es pronto, pero parece que el día quisiera anochecer ya, todo está oscuro.

Son las nueve y es noche cerrada. He puesto la televisión, sin volumen. Me gustan los claroscuros que se crean en el salón con su resplandor. Son sombras alargadas, que aparecen y desaparecen según los colores de la pantalla. He encendido la lamparita que hay en la mesita del teléfono.

El viejo reloj de cuco que cuelga de la pared ha cantado las once de la noche asomándose desde su nido de madera. Hace un rato que he apagado la televisión. Estoy sentado mirando el teléfono, mudo, ausente. Los ruidos de la calle se han ido aquietando y el silencio es casi absoluto. Me suelo acostar pronto porque me gusta madrugar, pero hoy no tengo sueño.

Acaban de dar las doce. Ya no es mi cumpleaños; ya no estás en este mundo. Me he levantado del sofá y he abierto la ventana para ver los colores nocturnos de la ciudad. La calle se ha teñido del tono anaranjado que le dan las farolas. Entra fresco. Desde mi cama se ven los aleros de la casa de enfrente, y por encima el cielo de Madrid. Más alto aún, ese otro cielo, el infinito. Achino los ojos buscándote detrás de una nube que lo sombrea todo; no puedo evitar que se llenen de lágrimas.  Me voy a acostar. Estoy cansado y triste. Pienso que en cuanto llegue allá arriba, a tu cielo, lo primero que haré será llamarte.

Por cierto, sin ti, la vida para mi ya no será lo mismo..

F. Portolés/J.Y.








jueves, 14 de noviembre de 2024

Cómo ser uno mismo

                                                                                   


Si yo os aconsejara que, en política, como en todo, mejor tener ideas propias, es decir, no ser gregario de nadie, ¿me haríais caso? Si yo afirmara que ningún partido, ni ningún político merece que los defendáis con uñas y dientes ¿Estaría en lo cierto?..

Pues creo que sí, porque ese político por el que os batís el cobre cada día, no os conoce, no sois su amigo, no les importáis, bajad, pues la intensidad del seguidismo, y sobre todo, no os apartéis de los que han sido vuestros amigos, no dividáis a la familia. Si de verdad queréis un cambio profundo en la sociedad, miraos fijamente al espejo y empezad a cambiar vosotros..

Quizás lo sepáis ya y no queráis reconocerlo, pero posiblemente rocéis la intolerancia cuando solo veis televisiones afines y atendéis exclusivamente lo malo de los otros. No seáis ingenuos, nadie es malo siempre ni bueno a perpetuidad, además los políticos se mueven por sus propios intereses casi siempre.

Que no os engañen, por favor, ellos viven de la política, os utilizan para sus fines, vuestros cabreos les engorda, vuestra rabia les enriquece. Recordad, pues, no todo es blanco o negro, hay grises. Ocupaos de ser buena gente y no contribuyáis a sus tiranías.

Facundo Cabral/Joaquín Yerga