Jamás he deseado cambiarme por nadie ni ser nadie, más que yo mismo. Y además tal como soy, con lo bueno y lo malo.. Bueno, miento, si acaso me hubiera gustado haber sido mi padre. Sí, rotundamente.. Le hubiera dado entonces a su hijo Joaquín (es decir a mi) más besos y cariños de los que a él le dieron, porque desde siempre le habían dicho que con mimos no se criaba a los niños. Y le diría a su hijo Joaquín (es decir a mi) que llorara si tenía ganas, porque eso de que llorar es de niñas es un cuento chino.
Si, créanme, si pudiera volver a nacer me hubiera gustado haber sido mi padre, para mostrarle a su hijo Joaquín (es decir, a mi) que el amor no le haría débil sino fuerte y que expresarlo tampoco le haría parecer poco hombre. Y le hubiera llenado de tantos cuidados, de tantos "te quiero", para que él no se sintiera perdido en los momentos de cuidar a los que ama. Es más, lo invitaría a hablar de sus sentimientos, para que no cogiera el hábito de tragarse sus emociones haciendo de su pecho una esponja de dolor.
Sí, definitivamente, hubiera deseado haber sido mi padre, y así haber tenido la oportunidad de aconsejar a su hijo Joaquín (es decir, a mi) que no tenía por qué ser valiente todo el tiempo...
Pero es un deseo imposible, pues las cosas son como son...
Joaquín

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