Yo, Joaquín, no escogí Extremadura para nacer, ni elegí a los que fueron mis padres. Tampoco escogí el entorno que afectó mi niñez y moldeó mi carácter. Además no sé a ciencia cierta cuándo será mi muerte.. ¿Entonces?. ¿Eligió el destino mi suerte? ¿A él le debo lo bueno y lo malo que me ha sucedido y sucederá en la vida?..
Claro, que luego lo pienso bien y me rebelo, porque... entiendo que pude elegir a mis amigos, y elegí a qué dedicarme en la vida, y descubrí mi vocación profesional, y busqué libremente a la mujer con quien me casé. Luego, ¿Me eligió a mi es destino o lo elegí yo? ¿Quizás mitad mitad?..
Pues va a ser que sí, que mitad mitad.. Porque está claro que hay cosas que dependen de mi, otras no. Esto viene a cuento porque existe la pugna entre quienes dan por hecho de que todo lo nos sucede en la vida es producto de un azar que puede ser comprendido y cambiado, y otros que abogan por un diseño inteligente creado por alguien superior que hizo todo cuanto hay y que es inamovible: es decir, que por más que hagamos todo está ya escrito..
Yo estoy más por lo del azar
Joaquín

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