martes, 22 de marzo de 2022

De pronto un día desperté y lo supe

                                                                                  


Siendo todavía un chiquillo solía preguntarme angustiado: ¿Por qué Dios, todopoderoso como es, consiente tantas injusticias en el mundo? ¿Por qué permite guerras, terremotos enfermedades, miseria...? Ummmmm...

Mas tarde leí que había existido el maniqueísmo, una religión oriental que si que tiene respuestas convincentes para esta paradoja.. El maniqueísmo entiende que en el mundo hay dos fuerzas poderosas, antagónicas, iguales en supremacía y que rigen los destinos de los hombres y del universo, el bien y el mal, y ambos se debaten en una lucha feroz.. A veces vence una, a veces la otra. ¿Entonces?..

¡Ay, Dios! Todo resuelto, pues ¡Claro!—pensé—con la teoría del maniqueísmo entiendo por qué Dios no puede solucionar todo lo malo que sucede en el mundo.. ¡¡Resulta que Dios no tiene el poder absoluto!!.. He inmediatamente identifiqué el bien y el mal, como Dios y el Demonio. La conclusión que saqué es que el hombre es libre y está expuesto al capricho de los dos..

Luego he sabido que la iglesia le llama a esto el libre albedrío, es decir, allá nosotros con nuestras decisiones.. Podemos ser buenos y acatar los mandamientos de Dios, y luego nos acogerá en su seno.. O malos y seguir al Demonio en sus malévolas ocurrencias y perdernos definitivamente en el infierno.. 😨😨😨

Joaquín


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