Dos cafés calentitos y humeantes sobre una mesa del bar eran testigos de nuestra conversación. Hablábamos de cosas livianas, frívolas. Por un momento cambié de asunto; me puse serio y le solté de sopetón:
—Perdona que te corte, pero te voy a confesar un secreto—le dije medio en broma—ya sabes que nadie es perfecto, el que más y el que menos adolecemos de alguna deficiencia mental, aunque sea leve, yo el primero.
Se me mosqueó, arqueó las cejas y me dijo preocupada:
—¡Uy, no me asustes, Joaquín! ¿No me irás a sacar algún defecto, no?.
—No, no lo decía por ti, sino por mí—le respondí sonriendo—soy yo el que padezco un pequeño trastorno psíquico
—¡Qué me dices! ¡Qué tienes! ¡Cómo no me has dicho nada!—me imploró sorprendida
—No te inquietes, la cosa no es tan grave—le indiqué con ironía—a lo mío le llama la ciencia médica misofonía.
Me miró expectante. Sin duda esperaba más explicaciones
—¿Y qué síntomas da?. No te noto nada raro—contestó
—Jajaja, no, si el que tengo que notar soy yo—le dije con cachondeo—la misofonía no es otra cosa que irritarse al escuchar ruidos cercanos producidos por los demás, como sorber la sopa o masticar.
—¡Madre mía, no lo dirás por el ruido que hago yo comiendo!—se extrañó—¿he hecho ruido masticando el cruasán?, ¿no? ¿Es eso?
—Jajaja, qué no—insistí—te lo decía porque si miras a tu derecha verás a un tipo hablando y mascando con la boca abierta y está haciendo un ruido infernal.
Giró la cabeza y, con disimulo, echó un vistazo a la mesa contigua. Allí estaba el tipo, corpulento y con aspecto rudo. Hablaba con otro mientras tronchaba un bocadillo de calamares. Era todo un espectáculo verlo y oírlo.
—¡Dios mío, qué manera de ronchar!, jajaja—se carcajeó
Hicimos verdaderos esfuerzos para que no se notara el motivo de nuestras risas. Luego ya más calmados le dije:
—Churchill decía que su mujer y él almorzaron juntos una vez, pero que fue tan desagradable que no volvieron a repetir, jajaja.
Ella rio también. Terminamos los cafés y salimos del bar, En la misma puerta nos despedimos. Tomamos caminos distintos. Ella iba a una farmacia de la calle Mayor, y yo a echar la quiniela.
Joaquín..

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