Existen muchas clases de personas, las tratamos a diario. A todas ellas se me ocurre englobarlas en dos grandes grupos, los Buenos y los Malos, así de simple..
Los malos ya sabemos lo que son. Son aquellas personas que se complacen en dañar al prójimo. No hay mayores comentarios. Y luego están los buenos. Pero, claro, a estos aún podríamos diferenciarlos en dos sub-tipos: los Buenos Hombres y los Hombres Buenos. ¡Ah, qué os parecen lo mismo.. Pues no corráis tanto, que no son la misma cosa. Veréis:
Un hombre bueno es aquel que no desconfía de nadie, que ayuda a todo el que le pide y que responde a todo con la mayor sonrisa. Es incapaz decir que no a nada, además es presa fácil de los malandrines que pululan a su alrededor. Las fieras le saltan a la yugular en cuanto pueden y él aún les pide perdón. En nuestra sociedad decirle a alguien que es un hombre bueno es casi decirle que es un tonto. Por el contrario, un buen hombre no dice que sí a todo lo que le plantean. Es decir, nunca va a poner en peligro su estabilidad y la de los suyos por no saber decir que no.
Por cierto, después de haber sido un hombre bueno casi toda mi vida 😇 finalmente he decidido ser un buen hombre. Es decir aquel que no quiere perjudicar a nadie, que ayuda si puede, pero que no lo torean.
En fin, ¿Algún hombre bueno por estas lides, o mujer buena? Es para quitarle la idea.. También está el hombre pobre y el pobre hombre, pero de esto hablaremos otro día.
Joaquín

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