viernes, 3 de marzo de 2023

Mi gran pecado

                                                                                     


   

La Iglesia ha fijado siete como los pecados más imperdonables. Y realmente son siete vicios muy arraigados en la psique humana, pero, ¿Cuál es el pecado primordial extremeño?.. Pues...

La Soberbia es el rey de los vicios. Es algo así como un deseo excesivo por creerse más que nadie; es la atención desmedida por uno mismo. No somos soberbios los extremeños..

La Avaricia, sin embargo, es el amor desmesurado por la riqueza. Es un vicio capital, porque ese afán por el dinero lleva a la persona a tratar de conseguirlo mediante cualquier medio. No somos avariciosos los extremeños

La Lujuria es otro de los pecados capitales más populares, y no es otra cosa que el ansia excesiva por el placer sexual, hoy muy en boga. No somos lujuriosos los extremeños

La Ira, es un sentimiento de indignación, de venganza o furia. Pueden ser tan fuertes las emociones desatadas, que uno puede cometer cualquier barbaridad cuando la tenemos exaltada. No somos iracundos los extremeños

A comer y beber cada día como si no hubiera un mañana, se le llama Gula, y es jodido porque se daña el cuerpo por el mero de experimentar ese placer. No somos glotones los extremeños.

Y luego está la Pereza, que no es mas que el desafecto o la dejadez por las cosas que se deben hacer. Es un abandono físico y espiritual. No somos perezosos los extremeños

Pero, ¿Y la Envidia?.. Pecado capital masivo. De los extremeños el primero con diferencia. La envidia es ese pesar o rencor del bien ajeno. Se te llevan los demonios por la buena suerte de alguien, deseando que dicha fortuna fuera tuya. Sí somos envidiosos los extremeños, como el resto de españoles, por otra parte.

Joaquín..


No obstante para insoportable la Hipocresía, que, aunque no sea un pecado capital es insufrible. A mi nada me disgusta más que un hipócrita. Es decir, un tipo que machaca el defecto de alguien cuando él hace lo mismo en privado, incluso multiplicado por tres. Ciertos políticos son muy dados ello. 

Por cierto, os cuento un secreto, mi pecado capital es la pereza, ¿y el vuestro?

En fin..

Joaquín







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