¡Qué suerte la mía, apenas padezco males corrientes!. Sí, de acuerdo que sufro de jaquecas, de gastritis, tengo hernias, úlcera de duodeno, almorranas, reumas, y hasta hipertensión.. Es verdad todo esto y más, pero no tengo el Síndrome Antón-Babinski.
¡¡Ah, que no sabéis qué es el Síndrome Antón-Babinski!!, Terrible enfermedad. Los afectados por este mal se quedan ciegos, pero se niegan a creerlo. Es una ceguera cortical, los pobres simulan que pueden ver e intentan comportarse con normalidad a pesar de la evidencia de su enfermedad..
Creedme, los tullidos y baldaos como yo, los que solo sufrimos enfermedades corrientes seguimos con suerte, porque tampoco tenemos el Síndrome de Kluver-Bucy, una enfermedad rarísima. El enfermo de esta dolencia desarrolla un deseo irrefrenable de comer y fornicar para desesperación de sus seres queridos Es culpa de un defecto en la amígdala cerebral. En su ansia y desesperación se llegan a comer incluso objetos no alimenticios, cucharillas, mondadientes etc. etc.
Y no os digo nada del inquietante Delirio de Cotard A fe mía que no me gustaría padecerlo. Los aquejados con este trastorno mental creen estar muertos y sufriendo, por tanto, la putrefacción de sus órganos; o de no existir, y no hay manera de convencerlos de lo contrario..
En fin, ayer fue el día de las enfermedades raras (hay más de seis mil) y, perdonadme la reiteración, pero sus rarezas son extraordinarias y de todo tipo. Sería bueno pensar cuando desesperamos por asuntos que nos puedan parecer insoportables, la cantidad de gente que malviven en éste ingrato mundo cargando con enfermedades olvidadas e insoportables
Por cierto, ignoro si el Síndrome de la Moncloa, entra dentro de las enfermedades raras. Lo digo porque los inquilinos que la suelen okupar se niegan de salir a la calle, además de otras extravagancias.😂😂😂
Joaquín

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