martes, 25 de octubre de 2022

Esa mujer que a veces veo pasar con dos niños de la mano, una vez fue mía

                                                                                   


Una noche le propuse dejar de vernos durante un par de semanas, y luego, una vez reflexionado los dos largamente, retomar lo nuestro o dejarlo para siempre. Creí estar harto. Me reprochaba continuamente que me divertía más con los amigos que con ella, y que no le hacía caso. En realidad nunca pensé que la cosa iría tan lejos. Siempre creí que, dócil y enamorada, acabaría por pedirme perdón y entregada a mis brazos. Pues no, se lo tomó muy mal, tanto, que a pesar de su amor por mi no quiso volver. 

Aguanté como pude sin suplicarle que la quería, que la necesitaba; los amigos me hacían sobrellevar el disgusto. Pero pronto vislumbré mi dependencia emocional de ella. Mi engreimiento se dio la vuelta como un boomerang hacía mi y cuando quise rectificar ya era tarde

El tiempo pasó. Me divertí unas temporadas con amigos y amigas, pero todos se fueron yendo y yo me fui quedando solo. Cierto es que mantuve un par de relaciones más. Incluso creí haberme vuelto a enamorar de otra, pero nada que ver, con todas acababa comparándola y todas salían perdiendo.. Ahora ella es feliz, me consta. Se casó con un tipo serio de Almendralejo, y posiblemente no tardara mucho en olvidarme. Yo acabé por rehacer mi vida, aunque tarde y malamente..

Alguna vez, cuando vuelvo al pueblo en vacaciones, la veo por la calle con un par de niños rubitos cogidos de su mano; supongo que vendrá a visitar a su madre.. Me mira de una manera que no sé cómo calificar ¿Melancolía? ¿Pena?, No sé.. No ha perdido ni pizca de su atractivo. Es una hermosa mujer que podría haber sido mía.

Joaquín





2 comentarios: